El abrazo del Padre

El abrazo del Padre es el primer libro de Danilo Montero, con prólogos de Marco Barrientos y Marcos Witt. Su tema es la comunión genuina con Dios, contada a través de la propia historia del autor y de personajes bíblicos como Jonás, Samuel, el fariseo y el publicano y el hijo pródigo.

Diez capítulos y un epílogo sobre por qué la actividad religiosa no basta, cómo Dios persigue a quien huye y qué significa volver a casa. Léelo en PDF desde esta ficha.

Ideal para:

  • Creyentes cansados de rendir y con hambre de intimidad con Dios
  • Quienes crecieron con una imagen distorsionada de la figura paterna
  • Ministros de alabanza y líderes que sirven mucho y oran poco
  • Quienes se alejaron de la iglesia y quieren volver
  • Grupos pequeños que buscan historias bíblicas contadas de cerca
  • Lectores de Marcos Witt y Marco Barrientos
1 descargas
Categorías: , Marca:

Descripción

Cinco horas de oración al día. Ayuno tres veces por semana. A los diecisiete años, Danilo Montero parecía un joven ejemplar, y aun así sentía que hablaba solo. Mucho esfuerzo, poca cercanía. De esa grieta entre hacer y conocer nace El abrazo del Padre, un libro que se pregunta qué pasa cuando uno se esfuerza por Dios y no logra acercarse a Él.

Portada del libro El abrazo del Padre de Danilo Montero
El abrazo del Padre: cómo encontrar la comunión genuina con Dios, de Danilo Montero.

De qué trata El abrazo del Padre

El tema, según la introducción, es la comunión genuina con Dios. Montero parte de una fotografía que vio en la revista Life en sus veintes: dos gemelos prematuros, uno en la incubadora y otro recién traído a su lado. El sano extendió el brazo sobre el enfermo, y el pequeño empezó a mejorar. Una escena mínima. Para el autor, esa escena resume una nostalgia humana, la de una conexión perdida.

De ahí salta a la nostalgia más grande, la de un hogar del que salimos y de un Padre cuya voz, mirada y abrazo extrañamos sin saberlo. Algunos la niegan. Otros la calman con amores finitos, o con escaleras de religión que no llegan al cielo. La invitación del libro cabe en una frase: «Volveré a casa».

Los prólogos de Marco Barrientos y Marcos Witt refuerzan el planteamiento. Witt destaca la pregunta que recorre todo el texto: ¿conoces a Dios de manera religiosa o personal? Y distingue entre conocer a Dios y conocer acerca de Dios. En El abrazo del Padre esa diferencia es el eje.

Diez capítulos y un epílogo

Corto y poético: así es el índice de El abrazo del Padre. Abre con «En el vientre de un pez», «En busca del arca perdida», «La encrucijada del cambio», «La gracia es un abrazo» y «Buscando la bendición del Padre». Siguen «La marca de Dios», «Mejores son dos…», el homónimo «El abrazo del Padre», «El privilegio de adorar a Dios» y «Robarle el corazón a Dios». Cierra un epílogo, «El jardín del quebrantamiento», y una sección de notas.

Leímos las páginas 1 a 70 de 122 del PDF. Eso cubre los prólogos, la introducción, los capítulos 1 a 4 y el arranque del 5. Del resto, solo conocemos el índice.

Escenas de El abrazo del Padre

Cinco horas de oración, ninguna de comunión

Una confesión abre el capítulo 1. A los diecisiete años, recién salido del colegio, Montero acompaña a su pastor Raúl a un entrenamiento bíblico en Estados Unidos. Había servido más de cinco años como diácono, presidente de jóvenes y maestro de niños, y ahora quiere duplicar sus disciplinas. Ora cuatro y cinco horas diarias. Ayuna tres veces por semana. Sus oraciones, admite, eran largos monólogos: perfecta intercesión, poca comunión. Tras un choque fuerte con su pastor, se marcha de la iglesia y entra a la universidad. Allí abusa de su libertad recién estrenada, y descubre algo incómodo. Cuanto más se alejaba, más cerca sentía a Dios. Incómodo, pero cierto.

Jonás y un empujón en la cascada

Para explicar esa persecución amable, el autor recurre a Jonás: la huida en barco, la tormenta, el sorteo, tres días en el vientre del pez. Todo a oscuras. Intercala una anécdota de Bob Fitts, quien enseñaba en una escuela de adoración en la Universidad de las Naciones, en Hawái. Un día de paseo, sus alumnos se lanzaron desde una catarata. Él, con fobia a las alturas, cedió a la presión, llegó al borde y resbaló. Cayó de cabeza, entre las risas de todos. Un empujón, literal. Los empujones de Dios, concluye Montero, a veces parecen accidentes.

El gallinero y el campamento

Un recuerdo costarricense abre el capítulo 2: el campamento nacional de jóvenes en San Luis de Buenos Aires, con más de mil muchachos, literas de madera bajo techo de zinc a las que llamaban «el gallinero», calor excesivo y un río como único lujo. Cero comodidades. Aun así, dice, fueron de los mejores momentos de su camino cristiano. Desde ahí pasa a la religiosidad innata del ser humano y a lo que llama el síndrome de Babel: construir escalones propios hacia Dios. Luego llega 1 Samuel, con Elí y sus hijos de un lado y el joven Samuel del otro, que barría cenizas y llenaba lámparas cerca del arca.

Esperando el estirón

En una fila escolar ordenada por estatura empieza el capítulo 3. Montero odiaba ser el primero y todavía, bromea, espera el estirón. Sigue esperando. Con ese humor desemboca en la parábola de Lucas 18. El fariseo ora de pie, presume de ayunar dos veces por semana y se compara con los demás. El publicano, a lo lejos, ni se atreve a levantar los ojos. El autor llama a lo primero «el síndrome del fariseo»: una religiosidad que usa la ley como medio de autoexaltación y de control.

El hijo que pidió «¡Dame!»

Como escena casera, el capítulo 4 cuenta la parábola del hijo pródigo. El padre nota que su hijo menor madruga menos, mira por la ventana hacia el poniente y prefiere encerrarse en su cuarto con música. Una mañana oye la palabra «¡Dame!». Más adelante, en «De regreso a casa», lo ve venir por el camino al atardecer y corre. Es la escena central. Montero lee el anillo del relato como símbolo del Espíritu Santo, el sello de pertenencia, y recuerda 2 Corintios 1:22 con la palabra «arras».

La fuente que se volvió pantano

Aquí el libro salta a 1992. En un congreso de alabanza, durante el llamado al altar, el autor ve una fuente de agua cristalina. La mano del Señor entra y la revuelve, y el agua se mezcla con hojas y barro hasta volverse un pantano. Imagen dura. «Sí, eres tú», le responde Dios. Le anuncia un proceso de confrontación, transparencia y arrepentimiento para el año siguiente.

Ideas de El abrazo del Padre para llevarse

Primera idea: la actividad religiosa no sustituye la cercanía. Las cinco horas de oración del capítulo 1 son el ejemplo más claro, porque no servían de nada sin comunión. Es una advertencia seria para quien mide su vida cristiana por horas o por reglas. Sin atajos.

Segunda, que Dios persigue. Jonás huye, el hijo pródigo se va, el propio autor se aleja, y en todos los casos el Padre sale a buscarlos. Eso cambia el tono de la conversión: menos esfuerzo propio, más recibimiento. Dios sale al camino.

Y la tercera, quizá la más dura. El obstáculo suele ser el corazón, y no el entorno ni las circunstancias. Por eso El abrazo del Padre insiste en la confrontación, la confesión y la transparencia como puente para volver a casa.

Dónde conmueve y dónde cojea

Lo mejor de El abrazo del Padre es el narrador. Montero cuenta bien. Convierte a Jonás, a Samuel y al padre del pródigo en escenas con olor, calor y gestos, y no teme reírse de sí mismo en el campamento, la fila o la cascada. Ese humor deja lugar para que lo serio entre sin sermón. Eso pesa.

Ahora, los peros. El abrazo del Padre es un libro de testimonio, y quien busque estudio bíblico detallado hallará más relato que exégesis. La lectura del anillo como Espíritu Santo, por ejemplo, se afirma con rapidez. Además, el vocabulario de «presencia», «quebrantamiento» y «adoración» parte de una espiritualidad concreta, la de los ministerios de alabanza, que no todos los lectores comparten.

La edición

El abrazo del Padre es la edición de Casa Creación, división de Strang Communications Company, de Lake Mary, Florida. Los derechos son de Danilo Montero, 2001, y el ISBN es 978-0-88419-715-7. Los textos bíblicos siguen la Reina-Valera 1960, con la NVI y la Biblia Anotada Dake señaladas donde corresponde. El libro abre con una dedicatoria a la madre del autor, Cristy, y con agradecimientos a pastores, amigos y al equipo de Casa Creación.

Un detalle del archivo. Es una conversión de libro electrónico hecha con Calibre, y las propiedades internas del PDF traen el título «(Spanish Edition)». Aparte de eso, el texto se lee bien en pantalla. Nada grave.

Para quién es El abrazo del Padre

Para creyentes cansados de rendir y con hambre de intimidad. Para jóvenes y adultos que crecieron con una imagen distorsionada de la figura paterna. Para ministros de alabanza y líderes que sirven mucho y oran poco. Para quien se alejó de la iglesia y duda de que pueda volver: El abrazo del Padre le dice que sí. Y para grupos pequeños que quieran una guía con historias bíblicas contadas de cerca.

Preguntas frecuentes

¿Quién escribió El abrazo del Padre?

Danilo Montero, líder de alabanza y adoración criado en Costa Rica. Es su primer libro. Los prólogos son de Marco Barrientos y Marcos Witt.

¿De qué trata El abrazo del Padre?

De la comunión genuina con Dios, con historias de Jonás, Samuel, el fariseo y el publicano y el hijo pródigo.

¿Cuántos capítulos tiene El abrazo del Padre?

Diez, más un epílogo y una sección de notas.

¿Es un libro solo para ministros de alabanza?

No. Aunque Montero viene de ese mundo, el mensaje se dirige a cualquier creyente que quiera conocer a Dios más allá de la rutina.

Seguir leyendo

Si te interesó la voz de Marcos Witt en el prólogo, mira Adoremos. Para seguir en el terreno de la intimidad con Dios, El Gozo de la Intimidad con Dios. Y para otra mirada sobre la figura paterna, El padre que nunca conocí. La parábola que recorre el capítulo 4 está en Lucas 15:20.

Reseña del equipo editorial de Libros Cristianos X.