La Cena Del Señor J.C.Ryle

Las cosas quedarán más claras si primero explico quiénes no tendrían que participar de esta ordenanza. La ignorancia que prevalece en esta materia, así como en todos los demás aspectos de la cuestión, es vasta, lamentable y terrible. Los principales gigantes que describe Bunyan en El progreso del peregrino, que tan peligrosos resultaban para los peregrinos cristianos, eran dos: “Papa” y “Pagano”. Si aquel buen puritano de antaño hubiera podido ver los tiempos en que vivimos, habría dicho cuatro cosas acerca del gigante “Ignorancia”.

a. No es correcto apremiar a todos los bautizados a convertirse en comulgantes. Hay que tener en cuenta la aptitud y la preparación para la ordenanza. No funciona como una medicina, que no depende del estado mental de quienes la reciben. La enseñanza de los que presionan a toda su congregación a acercarse a la Mesa del Señor, como si el mero hecho de hacerlo tuviera necesariamente que beneficiar a todo el mundo, está totalmente desautorizada en la Escritura. No, más bien es una enseñanza calculada para causar un intenso daño a las almas de los hombres y para convertir la recepción del sacramento en un simple rito. La ignorancia no puede ser nunca el origen de una adoración aceptable, y un comulgante ignorante que acude a la Mesa del Señor sin saber por qué razón lo hace completamente fuera de lugar. “Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa” (1 Corintios 11:29) – es decir, comprender lo que representan los elementos del pan y el vino, por qué se designaron y qué sentido especial tiene recordar la muerte de Cristo – es un requisito esencial para ser un verdadero comulgante. Dios “manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30); pero Él no manda a todos del mismo modo, ni de la misma manera, que acudan a la Mesa del Señor; No; ¡este acto no puede tomarse de forma inconsciente, a la ligera y sin ningún cuidado! Es una ordenanza solemne, y debería practicarse con toda solemnidad.

Categoría: Marca:
somdn_product_page

(Descargas - 420)

Descripción

Introduction to the Topic

Delving into the profound significance of the act of communion can often lead to an understanding of who should and should not participate. It’s imperative to acknowledge the gravity and solemnity behind this ordinance, recognizing that it is not an act to be taken lightly or without preparation. Historically and biblically, participation in this sacred act carries responsibilities that must be approached with reverence and awareness.

Who Should Not Partake

The importance of discernment in approaching the Lord’s Table cannot be overstated. Ignorance in matters of faith, the meaning of communion, and its deeper spiritual implications can be detrimental both to the individual and the faith community. As noted by Bunyan in *El Progreso del Peregrino*, ignorance remains a persistent and dangerous adversary. Those who lack understanding or preparation are advised not to partake in this holy ordinance, as participation without comprehension turns the act into a mere ritual devoid of its sacred essence.

The True Meaning of Communion

Communion symbolizes profound aspects of Christian faith—it represents the sacrifice of Christ and serves as a reminder of His death and resurrection. According to Scripture, preparation is key. *“Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa”* (1 Corintios 11:29) underlines the necessity of self-reflection. Understanding the elements—the bread and wine—and their representation of Christ’s body and blood is integral to ensuring that the act is performed with intentionality and respect.

The Gravity of Communing at the Lord’s Table

This solemn ordinance is not universal in its invitation; it requires repentance, spiritual awareness, and a deep connection with the teachings of Christ. As stated in *Hechos 17:30*, God calls upon all to repent, yet the act of communion demands a specific kind of preparation and understanding. Approaching the Lord’s Table “inconsciente, a la ligera y sin ningún cuidado” dismisses the sanctity of this act and can cause spiritual harm. Therefore, it is vital to administer this ordinance with careful thought and profound reverence to preserve its spiritual integrity.

Información adicional

Valoraciones (0)

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “La Cena Del Señor J.C.Ryle”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio