La confesión central de la fe cristiana
Jesús es Dios. Esta afirmación central es una declaración de fe inamovible para los cristianos. Decir estas palabras puede parecer que implica automáticamente un conocimiento pleno de quién es Dios antes de conocer a Jesús. Sin embargo, al profundizar en las Escrituras, queda expuesto que nuestra comprensión sobre Dios no está completa sin enfocarnos en la figura de Jesucristo. Según los Evangelios, Jesús es la revelación definitiva de Dios, el vínculo a través del cual nuestro entendimiento sobre la divinidad se completa. Para poder comprender quién es realmente Dios, es imprescindible conocer y aceptar la encarnación en Jesús de Nazaret. Este fundamento espiritual no solo transforma nuestra fe, sino que también enriquece nuestra comprensión de lo divino.
Jesús como la revelación de Dios entre los hombres
Las Escrituras aclararon que “a Dios nadie le ha visto jamás”. Sin embargo, gracias a la encarnación de Jesús, el unigénito Hijo que está junto al Padre, hemos tenido la oportunidad de conocer verdaderamente a Dios. Jesús actúa como el puente entre la humanidad y el Creador, siendo él mismo la manifestación divina expresada en forma humana. Esta revelación única nos acerca al corazón de Dios, porque en la vida de Jesús, sus enseñanzas y su sacrificio, podemos percibir la verdadera esencia del carácter divino y sus propósitos para la humanidad.
La importancia de la encarnación para la comprensión de la Palabra de Dios
La encarnación no es solo un evento histórico; es el corazón palpitante del mensaje cristiano. Sin la aparición de Jesús en la historia, nuestra capacidad para comprender el significado detrás de la Palabra de Dios sería limitada. Jesús no solo vino para enseñar, sino para revelar lo que no podíamos entender por nuestra propia cuenta. Como dice el Evangelio de Juan (1:18): “El unigénito Hijo que está a la diestra del Padre, él le ha dado a conocer”. Con esta proclamación, los Evangelios subrayan que cada enseñanza, parábola y acción de Jesús tiene un propósito divino: mostrarnos quién es Dios realmente y cuáles son sus intenciones para nosotros. Su vida no fue solo una demostración de amor y gracia, sino una invitación a conocer a Dios más profundamente.
En conclusión, afirmar que Jesús es Dios no solo es una base de la fe cristiana, sino una guía para alcanzar una comprensión más completa y significativa de la divinidad. Jesús de Nazaret es la luz que ilumina la verdadera naturaleza de Dios y extiende una invitación para fortalecer nuestra conexión espiritual. En su vida y obra, descubrimos la esencia de un Dios que se acercó a la humanidad y cuyo mensaje continúa transformando vidas hoy en día.






José Santiago Porras medrano –
Exelente grupo
José Santiago Porras medrano –
Jesus me les bendiga siempre y sigan adelante siempre creciendo en Dios les damos un cien
Fernando –
Excelente
Fernando –
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