Detectando a los hipócritas: El castigo severo, el carácter y la incapacidad de los hipócritas

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La hipocresía, un tema del que nadie quiere, desea y anhela escuchar; una cuestión que en su esencia es duro, difícil y fuerte de recibir y digerir; algo de lo que nadie ha escapado de caer, pero del casi nadie está dispuesto a aceptar.

La hipocresía, un mal que agobia a nuestra sociedad en todos los diferentes ámbitos: gobiernos hipócritas, habitantes hipócritas, familias hipócritas, etc.; e incluso más triste un mal que se ha inmiscuido en la iglesia de Dios: pastores hipócritas, diáconos hipócritas, miembros hipócritas y, al final, congregaciones enteras hipócritas.

Existen males que pueden ser aborrecibles para unos pero agradables para otros. Uno aborrecerá la lujuria, pero otro amará y se deleitará en esta. Pero la hipocresía es uno de esos males que para todos es aborrecible. Entre los impíos la hipocresía es aborrecible, entre los cristianos la hipocresía es abominable, tanto los buenos como los malos concuerdan en su desprecio a este mal. Y esto no más muestra el carácter terrible de este mal.

Pero ¿cómo ve Dios este pecado? Su aborrecimiento por este pecado se ve en Su Palabra de manera muy elevada. Por la hipocresía, ha traído juicios terribles a los hombres tanto terrenales como espirituales. Y, por la hipocresía, Dios da como recompensa justa a los hombres un lugar más profundo en los tormentos del infierno. ¡Qué terrible es estar en este pecado!

Por lo tanto, qué necesario es tocar este tema, para que seamos advertidos, seamos reprendidos, seamos llevados al arrepentimiento, seamos instados a buscar la sinceridad cristiana, seamos instados a batallar contra este pecado. Curiosamente, entre los puritanos este es un tema del cual sus congregaciones no escapaban, predicando y escribiendo en contra de este pecado, Gurnall, Sedgwick, Baxter, Bolton, Adams, etc., son solo algunos de los muchos autores que hablaron sobre este tema. Y acá tenemos a Brooks, uno de los puritanos más queridos, tratándolo de la manera más clara, concisa, fuerte, convincente y tajante posible.

En este tratado se nos expone las razones por las cuales la severidad de Dios recae sobre los impíos, se nos habla sobre cuáles son las características de aquellos que son hipócritas y, en último lugar, se nos declara hasta dónde los hipócritas no pueden llegar, diferenciándolos de aquellos que son sinceros. La utilidad de este tratado es indescriptible, nos sirve para descubrir a aquellos que son hipócritas, nos sirve para llevarnos al arrepentimiento por nuestra hipocresía, nos sirve para llevarnos a Cristo por salvación, nos sirve para humillarnos en gran medida por este pecado, nos sirve para ejercitar nuestro deber de autoexaminación con más ahínco, nos sirve para aborrecer este pecado con todavía más furia, siendo conscientes de cuánto contamina este pecado. Por lo tanto, es nuestro ruego y deseo que estas utilidades puedan ser una realidad para aquellos que no son creyentes como para aquellos que sí lo son al leer este escrito. Es un libro duro, fuerte y amargo, pero el beneficio espiritual que trae consigo es algo dichoso, agradable y dulce.

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Descripción

Un Análisis Sincero sobre el Mal de la Hipocresía

La hipocresía, un tema que incomoda y desafía incluso a los oídos más preparados, es sin duda uno de los males más profundamente arraigados en nuestra sociedad. Este pecado no discrimina, extendiendo su sombra sobre gobiernos, familias, comunidades, y, lo más triste, dentro de la iglesia de Dios. Desde pastores hasta congregaciones, el impacto de la hipocresía no tiene límites. Es un mal que todos reconocemos y aborrecemos, independientemente de nuestras creencias, un reflejo del carácter sombrío que este pecado representa.

La Perspectiva Bíblica sobre la Hipocresía

Para comprender verdaderamente la magnitud de la hipocresía, debemos considerar cómo Dios la percibe. En las Escrituras, encontramos múltiples ejemplos de cómo la hipocresía resulta en severos juicios divinos, tanto en el ámbito terrenal como espiritual. Este pecado atrae las más terribles recompensas: tormentos profundos en el infierno como justa retribución. La Palabra de Dios no vacila en su condena, mostrándonos que vivir en la hipocresía es alejarnos de la sinceridad cristiana que Él exige. Este llamado a la sinceridad no solo nos advierte, sino que nos lleva al arrepentimiento y nos insta a buscar una vida de transparencia y compromiso espiritual genuino.

Una Herramienta Espiritual para Combater la Hipocresía

Los escritos puritanos han sido un recurso invaluable para entender, confrontar y combatir el mal de la hipocresía. Figuras como Gurnall, Sedgwick, Baxter y Brooks nos han dejado obras profundas y esclarecedoras sobre este tema. En este tratado en particular, Brooks aborda con claridad y solidez las razones detrás de los juicios divinos hacia los impíos, expone las características de quienes son atrapados por la hipocresía y nos ayuda a diferenciar a los hipócritas de los sinceros. Además, nos brinda herramientas prácticas y espirituales para llevarnos al arrepentimiento, aborrecer el pecado y ejercitar nuestra gobernanza espiritual en la sinceridad.

Este libro es más que un análisis; es una guía espiritual que nos invita a la autoexaminación y al compromiso con una vida íntegra y auténtica. Aunque su contenido es fuerte, amargo y lleno de retos para el alma, las bendiciones espirituales que se derivan de su lectura son profundamente satisfactorias y dulces. Una llamada esencial para creyentes y no creyentes, con la esperanza de que su mensaje transforme vidas al acercarnos más al camino de Cristo.

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