Descripción
El objetivo de nuestra labor de formación de discípulos podría resumirse de otra manera: buscamos formar un maestro. Un verdadero discípulo es maestro en el sentido de que se dedica a comunicar las verdades de la Palabra de Dios a otros a nivel personal. La Gran Comisión incluye claramente esta idea de enseñar y formar maestros. Por lo tanto, es imperativo que trabajemos para formar personas capaces de enseñar a otros si queremos que el proceso de formación de discípulos continúe más allá de nosotros mismos. Hebreos 5:11-12 es un pasaje clásico que muestra que la formación de maestros es el objetivo legítimo de nuestra formación de discípulos, y algo anda muy mal cuando esto no se logra.











