El Lado Bello del Mal

Johanna Michaelsen veía y oía seres que nadie más percibía. Buscó a Dios en la Ouija, en un curso de Control Mental y finalmente en la casa de Pachita, una curandera mexicana guiada, según decía, por el espíritu de un guerrero azteca. Todo parecía luz y paz.

En este testimonio real, con prefacio de Hal Lindsey, la autora cuenta cómo lo sobrenatural puede ser hermoso y engañoso a la vez, y enseña a distinguir lo genuino de la falsificación y a probar los espíritus.

Ideal para:

  • Jóvenes que juegan con la Ouija, los horóscopos o lo oculto.
  • Padres y líderes de jóvenes que quieren entender ese mundo.
  • Pastores y consejeros que atienden a personas con experiencias ocultistas.
  • Creyentes que quieren aprender a probar los espíritus.
  • Lectores interesados en testimonios reales de liberación.
0 descargas

Descripción

Un patio estrecho en México, lleno de gente rica y de gente en harapos. Un halcón llamado Úrsula que vigila desde el dintel. Un olor a rosas muertas y alcohol. Y al fondo, una curandera, Pachita, que hace «operaciones» guiada, según dice, por el espíritu de un guerrero azteca. Ahí empieza El Lado Bello del Mal, la historia real de Johanna Michaelsen, una joven que buscó a Dios por el camino equivocado.

Portada del libro El Lado Bello del Mal de Johanna Michaelsen
El Lado Bello del Mal, de Johanna Michaelsen, con prefacio de Hal Lindsey.

De qué trata El Lado Bello del Mal

Johanna no llegó a la casa de Pachita por curiosidad. Llegó porque desde niña veía y oía seres que nadie más percibía, porque tenía una figura de Tiresias que le había dado un «idioma» y porque había pasado por un curso de Control Mental que prometía paz en 48 horas. Pensaba que estaba sirviendo a Dios. Rezaba el Padre Nuestro mientras tocaba la estatua de Cuauhtémoc.

Ese es el punto del libro. El mal no siempre llega con cuernos. A veces llega con luz dorada, música suave y palabras como «Bienvenido, hijo mío». El Lado Bello del Mal cuenta cómo esa belleza casi destruye a su autora y cómo terminó encontrando la diferencia entre lo genuino y la falsificación.

Hal Lindsey firma el prefacio. Dice que Johanna estudió con él varios años, que escuchó su historia durante al menos ocho y que tuvo ocasión de verificar los hechos.

Los capítulos de El Lado Bello del Mal

El índice sigue la vida de la autora. Empieza con «El encuentro» y «Tatara-tatara tía Dixie», pasa por los años universitarios en «Wesleyana» y «Chapel Hill», los amigos como «Damon», y llega al «Control Mental». Luego vienen «La cara hermosa del mal», «Señales y maravillas» y «Pachita», antes del giro: «Éxodo», «Nueva fundación», «Garras de terciopelo», «Genuino vs. falsificación», «Probar los espíritus» y «Los medios de libertad».

Leímos las páginas 1 a 70 de 187, que cubren la primera mitad del relato hasta el curso de Control Mental. De México en adelante, y de la parte de enseñanza, hablamos solo por los títulos.

Lo que leímos

El encuentro

Tom, su instructor de Control Mental, la lleva a ver a Pachita. Un hombre canoso, con la camisa remangada, le reclama a gritos porque alguien de Control Mental llegó con cámaras y le clavó un alfiler a la curandera para ver si estaba en trance. Johanna repite el Padre Nuestro en silencio. Cuando por fin está frente a ella, Pachita la acerca con una mano cubierta de sangre y le pregunta si es médium. «A veces creo que sí», contesta.

La tía Dixie

Una herencia familiar. Dixie Jarratt, de Milledgeville, Georgia, era hermana del abuelo de su madre y descubrió sus «poderes» tras ver a Lula Hurst, la llamada «pequeño imán de Georgia», que levantaba sillas sin apretarlas. Según el libro, Dixie llegó a actuar ante la realeza europea. La familia le tenía miedo. Johanna no.

Wesleyan, Ouija y Tiresias

En el Wesleyan College de Macon recibe como regalo un tablero de Ouija. En clase defiende la brujería ante una monja. Su figura de Tiresias, comprada a un curandero en Cuernavaca cuando ella tenía quince años, se convierte en compañía. Aparecen los Little People. Y aparece Damon, un amigo con quien se sincera: se siente atrapada en su cuerpo, rodeada de seres que a veces la asustan. «Oh, Dios, si tan sólo pudiera encontrar la paz», le dice.

Control Mental

Su padre lee en voz alta un anuncio del periódico. Promete superar la depresión, el insomnio y los miedos en 48 horas, y hasta desarrollar ESP. Ella se burla, pero va. Repite el curso varias veces. En su «laboratorio» mental aparecen consejeros, un rostro de hombre lobo que la aterra y luego visiones luminosas: un «Jesús» que derrama fuego líquido sobre su cabeza y una mujer con manto azul y estrellas que la besa en la frente. Nunca había sentido tanta paz, escribe.

Hay un detalle que da escalofrío. Sarah, una consejera que la acompañó en silencio durante veinticinco días, se despide el 22 de julio y anuncia que llega otra; segundos después se «materializa» una pequeña mujer indígena mexicana. Quien conozca el resto de El Lado Bello del Mal ya intuye hacia dónde va eso. Hasta aquí llega nuestra lectura.

La advertencia de El Lado Bello del Mal

La idea central está en el título. Lo sobrenatural puede ser real y, aun así, no venir de Dios. Johanna oraba, buscaba a Dios, usaba el nombre de Jesús, y nada de eso impidió el engaño. Esa es la parte más inquietante del libro.

Por los títulos de la segunda mitad, la autora termina enseñando a distinguir. «Genuino vs. falsificación» y «Probar los espíritus» apuntan a 1 Juan 4:1, el pasaje que pide no creer a todo espíritu. Y Hal Lindsey, en el prefacio, lo enmarca en las advertencias de los profetas sobre espíritus que harían milagros engañosos.

Valoración

Se lee como una novela. Hay escenas que no se olvidan, como el halcón, la sala de operaciones con su bombilla única o el anuncio leído por un padre preocupado. Y la honestidad de Johanna, que no se pinta como víctima sino como alguien que fue entrando poco a poco, le da fuerza al testimonio.

Ahora bien, conviene leerlo con criterio. Es un relato personal de 1982, y muchas afirmaciones sobre curaciones, visiones y poderes son experiencias de la autora, no hechos comprobados; el prefacio dice que se verificaron, pero el lector no tiene acceso a esas pruebas. Tampoco es un manual médico. Quien tenga síntomas como los que describe Johanna, ansiedad, insomnio o percepciones extrañas, debe buscar también atención profesional. Con eso claro, El Lado Bello del Mal sigue siendo una advertencia útil.

¿Algo flojo? Sí. La primera mitad avanza despacio, con muchas escenas universitarias y conversaciones que repiten la misma angustia, y el lector que busca enseñanza bíblica tiene que esperar a los últimos capítulos para encontrarla. Pero esa lentitud también tiene sentido, porque muestra cómo el engaño se instala sin prisa, año tras año, con regalos, cursos de fin de semana y amigos que admiran tus «dones».

La edición

La edición original es de Harvest House Publishers, de Eugene, Oregón, con derechos de 1982. El PDF da el ISBN-13 978-0-89081-322-5 y el ISBN-10 0-89081-322-1. Entre los agradecimientos aparecen Hal Lindsey, Os Guinness y Walter Martin, y hasta el Courtyard Café de Malaga Cove, California, donde la autora escribió durante semanas.

Un aviso sobre este archivo. La traducción al español parece automática. Hay frases en inglés sin traducir («Turning Point», «Mind Control»), nombres traducidos al pie de la letra y construcciones raras. Se entiende la historia, pero El Lado Bello del Mal pide paciencia en esta versión.

Para quién es El Lado Bello del Mal

Para quien coquetea con la Ouija, los horóscopos o el control mental creyendo que es inofensivo. Para padres y líderes de jóvenes que quieren entender ese mundo desde dentro. Para pastores y consejeros que atienden a personas con experiencias ocultistas. Y para cualquier creyente que quiera aprender a probar los espíritus antes de creerles.

Preguntas frecuentes

¿Quién escribió El Lado Bello del Mal?

Johanna Michaelsen, que narra su propia historia. Hal Lindsey, que fue su maestro, escribe el prefacio.

¿Es una historia real?

Se presenta como autobiografía. Lindsey afirma haber verificado los hechos.

¿Quién era Pachita?

Una curandera de México que hacía «operaciones» y cuyo guía espiritual, según el libro, era el guerrero azteca Cuauhtémoc. Johanna la conoce en el primer capítulo.

¿Sirve El Lado Bello del Mal para jóvenes?

Sí, con acompañamiento. Algunas escenas son intensas, pero la advertencia es clara.

Relacionados

Si te interesó El Lado Bello del Mal, sigue con Demonios, brujería y ocultismo, con La posesión demoníaca y el cristiano y, para consultar términos, con el Diccionario de creencias, religiones, sectas y ocultismo. El pasaje sobre probar los espíritus está en 1 Juan 4:1-6.

Reseña del equipo editorial de Libros Cristianos X.