Un conflicto teológico que trasciende generaciones
La disputa entre el calvinismo y sus críticos no es nueva; ha marcado los debates teológicos desde la época de Agustín y su influencia ha perdurado a lo largo de los siglos. Sin embargo, es en las recientes décadas donde muchas formas de teología arminiana, wesleyana y pentecostal han predominado en el panorama del evangelicalismo estadounidense. Este dominio parecía relegar al calvinismo a una posición marginal, aunque sus defensores articulados y su influencia en instituciones educativas, editoriales y otras organizaciones mantengan su relevancia.
Pese a ello, estamos siendo testigos de un notable resurgimiento en el interés por esta doctrina. Las palabras del autor Dave Hunt resuenan con fuerza. Hunt, conocido por abordar temas difíciles, expresó que en los últimos dos años el calvinismo ha comenzado a surgir como una cuestión relevante en todos los rincones del diálogo cristiano moderno.
El regreso inesperado del calvinismo
El creciente interés por el calvinismo es evidente, incluso entre audiencias jóvenes. Muchas iglesias locales han comenzado a explorar esta doctrina en profundidad, alcanzando a generaciones que previamente no mostraban interés por las discusiones teológicas. Por ejemplo, un debate reciente organizado por una iglesia local reunió a casi mil personas de distintas edades, entre ellos estudiantes de secundaria, universitarios y asistentes de seminario.
Lo sorprendente es que la mayoría de los asistentes se mantuvieron participativos durante todo el debate de tres horas, y muchos se quedaron para continuar conversando con los expositores. Este nivel de dedicación desafía la percepción común de que las generaciones actuales tienen poco interés en la teología y en las doctrinas intrincadas.
¿Qué significa todo esto para el evangelicalismo contemporáneo?
El resurgimiento del calvinismo refleja una búsqueda renovada de respuestas profundas a preguntas teológicas complejas en una era moderna y posmoderna. Este interés no sólo apunta a una dinámica generacional diferente, sino que también podría marcar el comienzo de un capítulo significativo en la historia del evangelicalismo.
Para educadores, teólogos y personas interesadas en explorar las raíces de esta doctrina, el calvinismo representa mucho más que un sistema teológico; es un puente hacia una comprensión más rica de la fe cristiana en el mundo contemporáneo. ¿Estamos presenciando el inicio de una nueva etapa en el desarrollo doctrinal dentro de la iglesia moderna? Lo que parecía ser una “batalla perdida” puede ser, de hecho, una nueva oportunidad para poner en primer plano el diálogo teológico.






Francisco Barrientos –
Exelente libro