Porque no soy Calvinista

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La disputa entre el calvinismo y sus críticos se ha extendido a lo largo de los
siglos de la historia de la iglesia, al menos desde la época de Agustín. Los
detalles de este conflicto son fascinantes, pero no son nuestra preocupación aquí.
Lo que es digno de mención, sin embargo, es que en las últimas décadas el
calvinismo parecía haber perdido en gran medida la batalla, al menos en el teatro
del evangelicalismo estadounidense. Varias formas de teología arminiana,
wesleyana y pentecostal llegaron a predominar en gran parte del evangelicalismo
del siglo XX. Si bien el calvinismo siempre tuvo sus defensores articulados y ha
seguido ejerciendo una influencia considerable a través de instituciones
educativas, editoriales y otras organizaciones, parecía estar librando una batalla
perdida en la iglesia moderna y posmoderna.
Sin embargo, recientemente el calvinismo parece estar protagonizando un
notable regreso.
Considere las palabras del popular autor Dave Hunt, que explica por qué decidió
escribir un libro sobre el calvinismo a pesar de la controversia que podría causar.
Durante años apenas había pensado en el calvinismo. Luego, de repente (o eso
me pareció a mí), en los últimos dos años el calvinismo comenzó a surgir como
un problema en todas partes. Quizás recién estoy despertando, pero me parece
que esta peculiar doctrina se está promoviendo ahora de manera mucho más
amplia y agresiva de lo que jamás había sido consciente en el pasado. 4
Estos comentarios resuenan con la experiencia de los autores de este libro. Si
bien algunos de nuestros colegas académicos se han preguntado si estamos
“ganando a un caballo muerto” al escribir un libro sobre el calvinismo, hemos
observado un interés intenso y creciente en este tema entre los cristianos de
todas las épocas. No hace mucho participamos en un debate sobre el calvinismo
organizado por una iglesia local. Asistieron casi mil personas, la mayoría de las
cuales parecían estudiantes de secundaria, universidad
o seminario. 5 La mayoría se quedó durante todo el debate de tres horas, y
muchos incluso se quedaron después para seguir interrogando a los participantes.
¡Hasta aquí la afirmación ampliamente alegada de que la Generación X tiene
poco interés en la teología y la doctrina!

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Descripción

Un conflicto teológico que trasciende generaciones

La disputa entre el calvinismo y sus críticos no es nueva; ha marcado los debates teológicos desde la época de Agustín y su influencia ha perdurado a lo largo de los siglos. Sin embargo, es en las recientes décadas donde muchas formas de teología arminiana, wesleyana y pentecostal han predominado en el panorama del evangelicalismo estadounidense. Este dominio parecía relegar al calvinismo a una posición marginal, aunque sus defensores articulados y su influencia en instituciones educativas, editoriales y otras organizaciones mantengan su relevancia.

Pese a ello, estamos siendo testigos de un notable resurgimiento en el interés por esta doctrina. Las palabras del autor Dave Hunt resuenan con fuerza. Hunt, conocido por abordar temas difíciles, expresó que en los últimos dos años el calvinismo ha comenzado a surgir como una cuestión relevante en todos los rincones del diálogo cristiano moderno.

El regreso inesperado del calvinismo

El creciente interés por el calvinismo es evidente, incluso entre audiencias jóvenes. Muchas iglesias locales han comenzado a explorar esta doctrina en profundidad, alcanzando a generaciones que previamente no mostraban interés por las discusiones teológicas. Por ejemplo, un debate reciente organizado por una iglesia local reunió a casi mil personas de distintas edades, entre ellos estudiantes de secundaria, universitarios y asistentes de seminario.

Lo sorprendente es que la mayoría de los asistentes se mantuvieron participativos durante todo el debate de tres horas, y muchos se quedaron para continuar conversando con los expositores. Este nivel de dedicación desafía la percepción común de que las generaciones actuales tienen poco interés en la teología y en las doctrinas intrincadas.

¿Qué significa todo esto para el evangelicalismo contemporáneo?

El resurgimiento del calvinismo refleja una búsqueda renovada de respuestas profundas a preguntas teológicas complejas en una era moderna y posmoderna. Este interés no sólo apunta a una dinámica generacional diferente, sino que también podría marcar el comienzo de un capítulo significativo en la historia del evangelicalismo.

Para educadores, teólogos y personas interesadas en explorar las raíces de esta doctrina, el calvinismo representa mucho más que un sistema teológico; es un puente hacia una comprensión más rica de la fe cristiana en el mundo contemporáneo. ¿Estamos presenciando el inicio de una nueva etapa en el desarrollo doctrinal dentro de la iglesia moderna? Lo que parecía ser una “batalla perdida” puede ser, de hecho, una nueva oportunidad para poner en primer plano el diálogo teológico.

Información adicional

Valoraciones (1)

1 valoración en Porque no soy Calvinista

  1. Valorado con 5 de 5

    Francisco Barrientos

    Exelente libro

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