Descripción
¿George Washington confesó de verdad lo del cerezo? El prólogo de Leyendas urbanas del Antiguo Testamento arranca con esa pregunta, y con otras parecidas sobre Patrick Henry y Benjamin Franklin. Son mitos patrios. Todo el mundo los repite. Casi nadie los comprueba. David A. Croteau y Gary E. Yates hacen el mismo ejercicio con la Biblia hebrea: toman cuarenta ideas que circulan en púlpitos, clases de escuela dominical y redes sociales, y las ponen a prueba frente al texto.

De qué trata Leyendas urbanas del Antiguo Testamento
Una leyenda urbana, dicen los autores, es un mito difundido que no es cierto pero que la cultura repite como conocimiento común. Aquí el terreno es el Antiguo Testamento. Satanás cayendo entre Génesis 1:1 y 1:2. La Trinidad enseñada de forma directa en el «hagamos» de Génesis 1:26. La NASA encontrando el día largo de Josué. Jeremías 29:11 leído como promesa de prosperidad personal.
No todas son igual de populares, y ellos lo admiten. Las eligieron como muestra de problemas distintos: contexto ignorado, datos históricos mal usados, palabras hebreas leídas con un diccionario moderno en la mano. Leyendas urbanas del Antiguo Testamento corrige cada caso y, de paso, enseña a leer mejor el resto.
Cómo está armado
El título de cada capítulo es la leyenda, no la respuesta. Conviene saberlo antes de abrir el índice. «Dios creó el mal» o «Las mujeres fueron creadas inferiores a los hombres» no son tesis de los autores. Son lo que se proponen desmontar.
Todos siguen el mismo recorrido. Primero presentan la leyenda como si la creyeran, con sus mejores argumentos, y después la contrarrestan, explican qué significa el pasaje en su contexto, cierran con una aplicación para la vida cristiana y añaden una bibliografía comentada dividida en libros, comentarios, artículos y sitios web. Son capítulos breves. Se leen en orden o saltando.
Los cuarenta temas de Leyendas urbanas del Antiguo Testamento avanzan según el canon, de Génesis a Malaquías, pasando por la Ley, los libros históricos, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantares y los profetas. Al final hay un epílogo sobre cómo nacen estas malas lecturas y tres índices (de nombres, de Escrituras y temático).
Los capítulos de Leyendas urbanas del Antiguo Testamento
Génesis: la brecha, el plural y la ayuda idónea
Abre el libro la teoría de la brecha. Los autores citan la Biblia de Referencia Scofield de 1917, que veía en «desordenada y vacía» las huellas de un juicio catastrófico. Su respuesta es gramatical: la sintaxis hebrea de los primeros versículos no permite traducir que la tierra «se volvió» desordenada. Tampoco Génesis 1 y 2, insisten, responde las preguntas científicas de hoy.
Con Génesis 1:26 la discusión se afina. ¿A quién habla Dios cuando dice «hagamos»? Descartan la deliberación interna, porque W. Randall Garr no encuentra ese lenguaje en ningún otro lugar de la Biblia hebrea, y proponen el concilio divino. Dios anuncia su plan a los seres celestiales que lo rodean. Pero solo él crea. Ellos miran.
El capítulo 3 empieza con una llamada telefónica. Una mujer buscó a Dave en internet porque había llegado a una «conclusión radical»: las mujeres no eran inferiores. Lo contrario lo había aprendido en la iglesia, a partir de Génesis 2, y tenía miedo de decirlo. La palabra hebrea ‘ezer lo aclara rápido. Esa misma «ayuda» se dice de Dios en Génesis 49:25, en el nombre de Eliezer (Éxodo 18:4) y en Deuteronomio 33. Nadie diría que Dios es inferior a José.
Ismael, el ángel del Señor y el tercer mandamiento
Del 4 al 7, Leyendas urbanas del Antiguo Testamento va de Génesis 3:15 a Éxodo 20:7. Sobre el protoevangelio, sostiene que el nacimiento virginal es doctrina fundamental, pero que ahí no aparece profetizado de forma explícita. Sobre Ismael, que el «asno salvaje» de Génesis 16:12 forma parte de un anuncio de nacimiento pensado para animar a una esclava acosada, Agar, y no de una sentencia contra los pueblos árabes. Sobre el ángel del Señor, que encaja mejor como mensajero y representante de Dios que como Cristo preencarnado.
El tercer mandamiento cierra el bloque. Es de los más útiles. «Dios» no es un nombre; es una categoría. El nombre es Yahvé. Y si decir «¡Dios mío!» violara Éxodo 20:7, ¿qué pasa con el «Dios te bendiga» a quien estornuda? Los autores van al trasfondo cananeo, donde la gente invocaba a Baal o a Marduk para dar autoridad a sus profecías. Lo prohibido es usar el nombre del Señor como garantía de palabras que él no dijo. Moraleja incómoda: cuidado con empezar frases con «Dios me dijo».
De la Ley a Malaquías
Desde Éxodo, la segunda parte recorre leyendas muy conocidas en las iglesias: el tabernáculo como retrato de Jesús, las leyes alimentarias como dieta saludable, la cuerda atada al tobillo del sumo sacerdote y el diezmo como un 10 % de los ingresos. Siguen el vellón de Gedeón, 2 Crónicas 7:14 aplicado a Estados Unidos, Behemot y Leviatán como dinosaurios, Proverbios 22:6 como garantía de hijos piadosos y Proverbios 31 como lista para la esposa perfecta. Cierran Gog como líder de Rusia, el «pan de Ezequiel», el avivamiento de Nínive y el diezmo de Malaquías 3.
Ideas clave del libro
La idea de fondo es simple. El sentido de un texto lo fija lo que el autor quiso decir a su primer público, no una palabra inglesa, una costumbre de púlpito o una noticia de última hora. Por eso Leyendas urbanas del Antiguo Testamento vuelve con frecuencia al hebreo, a la cultura del antiguo Cercano Oriente y al contexto literario de cada pasaje.
Leyendas urbanas del Antiguo Testamento insiste además en algo pastoral: las malas lecturas hacen daño. En el capítulo de Ismael lo dicen sin rodeos. La marca de Caín y la maldición de Cam se usaron para justificar prejuicios raciales, y el «espíritu de Ismael» alimenta hoy la falta de compasión hacia los refugiados árabes. La mujer de la llamada lo vivió en carne propia.
Por último, corregir una leyenda no rebaja la Biblia. El Dios del concilio divino resulta más soberano, no menos. Y el ángel del Señor sigue apuntando hacia Jesús sin forzar el texto.
Desde dónde escriben
Los dos autores son profesores evangélicos. Croteau es especialista en Nuevo Testamento y decano asociado en Columbia Biblical Seminary. Yates enseña Antiguo Testamento en la Universidad Liberty desde hace dieciséis años, según cuenta en los agradecimientos, y se formó en el Seminario Teológico de Dallas. Leyendas urbanas del Antiguo Testamento nació en una cafetería de Lynchburg, como continuación de Leyendas urbanas del Nuevo Testamento, que Croteau publicó en 2015.
Hay capítulos que van a incomodar a más de uno. El del concilio divino, por ejemplo, choca con quien aprendió que Génesis 1:26 prueba la Trinidad, y el del ángel que habla con Moisés en la zarza (Éxodo 3, donde el texto lo llama a la vez Yahvé y Dios) choca con la lectura de las «cristofanías». ¿Cómo lo manejan? Exponen primero esa lectura con sus propios versículos (Génesis 16, Jueces 6 y 13, Zacarías 3) y luego responden, porque ya en el prólogo avisan que no quieren ser quisquillosos con nadie.
Entre quienes avalan el libro están John Walton, John Goldingay, Michael S. Heiser, Robert B. Chisholm y Karen Swallow Prior. Goldingay confiesa que pensaba escribir algo titulado «Lo que la Biblia no enseña». Ya no hace falta, dice.
Datos de la edición
Leyendas urbanas del Antiguo Testamento salió en inglés como Urban Legends of the Old Testament: 40 Common Misconceptions, con B&H Academic (Nashville, 2019). La edición impresa tiene 288 páginas, según la editorial. El subtítulo en español es 40 malentendidos comunes. La clasificación Dewey es 221.1, la de crítica e interpretación del Antiguo Testamento.
Para quién es Leyendas urbanas del Antiguo Testamento
Los propios avales de Leyendas urbanas del Antiguo Testamento lo dicen: pastores, maestros de escuela dominical y líderes de estudios bíblicos. Karen Swallow Prior suma lectores ocasionales, grupos de estudio y académicos. También sirve a estudiantes de seminario que empiezan con hermenéutica, porque cada capítulo es un ejercicio resuelto. Y a cualquier creyente que alguna vez repitió un dato bíblico sin saber de dónde salía.
J. Daniel Hays lo resume con humor. Puede que encuentres aquí alguna de tus interpretaciones favoritas. Equivocada.
Preguntas frecuentes
¿Leyendas urbanas del Antiguo Testamento niega la Trinidad?
No. Sostiene que Génesis 1:26 no la enseña de forma directa. La doctrina se apoya en la revelación completa.
¿Hay que leer Leyendas urbanas del Antiguo Testamento en orden?
No hace falta. Cada capítulo es independiente y sigue el orden de los libros bíblicos, así que funciona como obra de consulta.
¿Qué dice sobre el diezmo?
Le dedica dos capítulos. El 14 revisa la idea del diezmo israelita como 10 % de los ingresos (Levítico 27) y el 40, la de llevarlo completo a la iglesia local (Malaquías 3:8–10).
¿Es un libro académico?
Lo publica el sello académico de B&H y trae notas y bibliografía, pero se lee con facilidad. Los capítulos son cortos.
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Si te interesó Leyendas urbanas del Antiguo Testamento, sigue con 10 cosas tontas que creen los cristianos inteligentes, que revisa mitos dominicales parecidos. Para el debate sobre Génesis está El Adán histórico. Y para el uso cristiano de la Biblia hebrea, El problema del Antiguo Testamento. Antes del capítulo 7 vale la pena leer Éxodo 20:7 con calma.
Reseña del equipo editorial de Libros Cristianos X.












