Descripción
Todos los días se proclama en la radio o en la televisión un nuevo «evangelio»: el evangelio de la prosperidad. Este evangelio enseña que Dios desea cumplir todos nuestros deseos de salud, riquezas y felicidad; solo hay que tener la fe suficiente.
Los predicadores de la prosperidad promocionan sus opulentos estilos de vida como prueba de su mensaje: Dios quiere que sus hijos tengan todo. ¿Es este el evangelio? ¿O es una apelación egoísta a nuestros impulsos materialistas, que omite el mensaje de Jesús en la cruz?
La Biblia tiene mucho que decir acerca de la riqueza y las posesiones, pero esas enseñanzas son habitualmente sacadas de su contexto y mal interpretadas con negligencia.




